Tras varios años de investigación y desarrollo con el objetivo de encontrar un material sintético comparable a la caña natural Arundo Donax, Harry Hartmann dio con la clave.
Durante un concierto con su banda se dio cuenta de que lo mejor sería imitar el material natural lo más fielmente posible: conservar todas las cualidades positivas de la caña y eliminar sus inconvenientes.
Investigando más a fondo, Harry Hartmann descubrió que las excelentes propiedades acústicas de la Arundo Donax se deben a dos características principales: los haces vasculares longitudinales que recorren la planta y la estructura celular que los rodea. Así, el diseño de la naturaleza se convirtió en el principio de Fiberreed.